 |
BURÓ DE POEMA |
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EL LIBRO DENTRO DE LA BURBUJA |
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1.- NEURONA |
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2.- PÁLPITOS |
Soy un destello en el agua,
un pequeño bote de papel,
fabricado por una ameba
cuando decidió lanzarse a la mar
con los remos de sus propias manos.
No hay corriente sin vientos,
ni corazones que palpiten riadas
de caballos en intenso galope.
La piel arrugada de la estepa está
escrita por los hollares de la quilla.
Las velas abiertas son remos inventados después
cuando las manos se convitieron en torbellinos
de ideas.
Ideas que saliendo de una chispa
se llegaron a la mar de hidrocarburo
escanciada en una mente.
Tarde o temprano,
las ideas incendian su cielo
con el carmín del punto final.
Viajar, simplemente viajar
en medio de la tempestad de la noche,
bíoluminiscente como la luna en ascendente.
El nao de papel,
llegando a una orilla opuesta,
después de surcar todas las tempestades
de los versos escritos en un gran libro,
finalmente descansa sobre la arena
dentro de la botella en la que fue lanzada. |
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Llamaradas de versos
partiendo de un poemario.
Lo escrito, inmóvil,
toma vida cuando una ráfaga de viento
lo levanta de entre el polvo
acumulado del tiempo
en un rincón olvidado.
Do... Re... Mi..., un momento,
aún la música no se ha inventado
pero suena en silencio
fuera de la matriz del momento.
La mano mía escribe
unos versos
en la hoja limpia del poemario escrito,
con tinta sacada de una cinta negra.
Mil versos más tarde,
el susurro de mis manos se hace evidente,
y luego se convierte en canto
y en música.
Mi mano sobre la vieja máquina de escribir
ha encontrado un piano
y su música es cada letra
impresa recientemente en el aire.
Suena la pluma,
suena la tinta,
suena la hoja escrita,
suena el verso. |
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3.- CON EL VIENTO |
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4.- MENTE |
He tomado un puñado de tierra en una mano
y agua en la otra.
A ambas las he lanzado
y allá arriba flotan,
brillante la una y opaca la otra.
Con las manos ya libres,
amaso aquella tierra y hago muñecos con ella.
Muñecos que cuelgan de hilos
danzando al humor de la lumbre
que ameniza la mañana.
Ya en la tarde,
cuando los muñecos son guardados
en un viejo arcón,
sin hilos de qué colgar,
bailan al albedrío propio
sobre los suspiros. |
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Cuando abro esa vieja puerta
y cuando me llego hasta la mesa,
esa, de piedra que yace en medio de la nada
y con un libro de tapas de cuero encima.
Las tapas empolvadas del libro
sobre la empolvada mesa
tan igual que la empolvada estancia
susurran los ecos de mis pensamientos
golpeando contra las viejas piedras
que en lo antiguo fueron también pensamientos.
Abro el libro y una avalancha que la intemperie
hizo del razocinio, unta mis manos
y cae a tierra con un sonido de metal
golpeando dolorosamente mis descalzos pies.
La primera hoja cruje como el ¡ay!
que debió lanzar mi garganta
y revienta contra las paredes
lastimándolas con mis súplicas.
Esa hoja, la primera, la del título
llama con la intensidad de mil gargantas,
mil dolores, un infierno.
¡Mi palabra perdida!
¡Qué va! ¡Lo mío siempre fue así! |
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5.- FOLLAJE |
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6.- SUPONGO |
Tomo lo que hay en el panal,
la rebanada del día,
y mastico sus minutos lentamente.
A lo lejos la concurrida hoja verde
se ha llenado de pasos
de esos que cada tecladazo hace una letra
en una página que se escribe.
De allá, cada individuo ha traído su porción
de rayo de sol arrancada a la flor.
La cinta espiral de las horas
se enrosca en torno del capullo
del fruto y toda su miel es una colgante
historia líquida pendiente del pétalo.
Esos aromas envueltos
en el polen de las horas
se han disuelto en las tornasoladas alas
de las últimas horas del adiós.
En los momentos en que el disco luminoso del cielo, con todos sus colores amarillentos, va acelerando la tarde. Nada hay tan parecido al enlosado que cada célula de la piel en su tarea de tomar del sol toda vitamina calurosa. |
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Esta vereda es muy transitada,
todos la recorren.
El viento trae esporas
y las aspiramos,
algunas de ellas golpean nuestros ojos.
Tosemos para librarnos de ellas,
o lloramos.
Castigan las esporas,
caen en los surcos de la imaginación.
Germina la simiente
para ser masticada
por la equivocación.
La enfermedad o el llanto
es lanzada tan lejos
por las manos de alguna lengua,
yo que sé.
LECTURA: Una ráfaga de aire suspendida encima de un volumen lleno de drama. Una hoja... llena de música escrita en un pentagrama que empezando aquí, con hondas ondulaciones, se pierde en el infinito. Los ojos, que leen la música y los oídos que la escuchan, tamborilean las emociones ya vividas y ahora recordadas. Toda vida es una y se repite otras veces. |
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7.- ESTRELLAS EN EL CIELO |
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8.- DE LA MANO |
He contado tantos puntos luminosos
en el seno de la noche.
Son pálpitos del tiempo
resonando en cada ola de mis pensamientos
que van a estrellarse contra la orilla del día
que se ha ido tras abrigarse con su manto
más oscuro del misterio.
Un aula está en su camino,
allá va,
la silla de siempre le espera y
la mesa con sus libros.
Abre una puerta
que chirría como el perfume de una flor.
Es la antesala
donde le esperan sus discípulos:
dos mozalbetes vestidos de azul.
CÁSCARA: Una obra de arte de la Naturaleza en una acogedora península. Cada cincelazo de su autora, tiene su evidente firma, la destreza empleada aquí late vital como lo hacen los números matemáticos. Cada detalle empleado en su concepción habla de una inteligencia y no del azar. |
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Algo de barro en mis palmas,
que amaso hasta darles calor de vida y un cuerpo.
Un lápiz para dibujarle un rostro sonriente
y ponerle a caminar por una senda
que nace en un papel
que yo tecleo en una máquina de escribir.
Allá va el barro sonriente
saltando sobre ladrillos
que en realidad son letras en un libro.
Una senda de letras que recorre
frondosas selvas de cuyos árboles
cuelgan hojas escritas.
Las hojas maduras,
caídas de las ramas,
forman un cuaderno
en mí escritorio.
El lago Titicaca, muy cerca al mediodía, es una perfecta combinación de agua, sol, tierra y aire. Junto a una roca, o muy cerca a sus plantas endémicas, o simplemente respirando el inmenso cielo azul, una persona cualquiera puede abarcar el infinito con sus diminutos ojos. |
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9.- ESA VENTANA |
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10.- UN RINCÓN MÍO |
Hay un velo aquí que tengo que levantar,
una distancia tan grande que tengo que caminar.
Para todo ello me basta buscar un rincón fresco
y un cómodo asiento.
Mis manos tienen la llave del tiempo
y si abro esta puerta,
la distancia es mía.
En el mar del tiempo hay una ligera barca,
encender su motor es de lo más simple,
remar tan solo,
y no hay corriente en contra.
En mi bolsa llevo el aperitivo de la distancia
que mordisqueo de cuando en cuando,
tiene que durarme lo que resta del viaje.
El fragmento de un antiguo claustro religioso. Un magnífico monumento arquitectónico de piedra en el corazón de una gran ciudad. |
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La cueva esa, del intelecto
la puerta suya
está abierta fugázmente.
He subido sus escalones
aquellos que nunca me atreví.
Sigilosamente me llegué a una urna
cubierta por el polvo de las ideas.
Limpié, con las manos
un cristal negro por la voluntad obvia.
Divisé, allá adentro,
un corazón reseco,
lo tomé en las manos.
Crujió el carbonizado músculo
en mis dedos
y su polvo llenó la habitación.
Salí con premura
de la contaminada estancia
sin darme por enterado
que allí atrás, junto con el polvo,
¡brillaba un diamante!
De cualquiera gran ciudad. Si la miramos desde el espacio exterior... no la vemos, no. La belleza del planeta, la hace desaparecer...
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11.- GOTA DE MIEL |
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12.- SIN VIENTO |
Caminando por ahí,
por el borde de un libro abierto
mis pasos dejan huellas
de texto impreso.
La bujía aquella que encendida,
tiene la música que comulga
con cada paso mío
que viniendo en cada oleada
se estrella contra las rocas de la lectura
y explota en mil pedazos de texto.
La bujía del cielo
ha dejado caer todas sus gotas de miel
y allí me veo remando
montado en la barca, el libro,
sobre la inmensidad de las olas.
Caminado por la orilla del lago los pasos suelen tener el mismo significado que las piedras que la circundan desde siempre. Ellas, las piedras, recuerdan aquel momento en la que sus venas se hinchaban llenas de la vitalidad del fuego. |
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Tomo lo que hay en la panera,
las hogazas esas que tienen
en la mesa las aves.
Deliciosas sí, dulces no,
ni siquiera saladas,
como la calma habida
en las hojas de un libro
que se lee a sí mismo.
El tambor del pecho
suena a pausa,
al silencio ese del ripio
que alimenta como el mismo barro
al fruto verde.
Un lugarcito del lago Titicaca. Un lugar donde la roca estira sus tentáculos hasta tocar el agua y no contenta toma del líquido el sonido que trae desde lo hondo de sus entrañas de fuego. Un pseudópodo de ladrillos que bebe la música que el reloj no puede guardar en sus alcancías. |
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13.- HOJA SIN RAMA |
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14.- CORAZONADA |
Flotando sobre la linfa verdosa
que resuma de una idea de artrópodo,
la he visto pasar.
El cascarón que en algún momento sirvió
de nido a la miel de una fruta,
se desliza arrastrada por la corriente
de pensamientos brotados en torrente
de una neurona que solo piensa
en función de un bosque de arena.
Día o noche, ¡qué va! navega
sobre el fluido venido de
dentro de un taller de pintura,
un fluido no diferente que a un torrente
de oloroso óleo marino siendo embadurnado
sobre el lienzo.
Todavía no he dicho que soy una piedra
estancada en una orilla cualquiera
del tubo linfático de una avispa y
he visto pasar tantas ideas, de estas,
que en resumen dan el caudal del mundo.
Tú me guías. El sonido de la naturaleza está presente, aun, dentro del propio silencio; los aromas son parte de la armonía que brota de los picos de las pequeñas aves. El viento, con la sutilidad de las cristalina alas de los insectos se escurre entre la copa de los árboles y suele colocarse junto al plic, plic, de una gotera permanente. |
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La luz en el corazón de la vida
es un retumbo.
Es oleada sonora
que atraviesan mis interiores
con ráfagas de fuego
venidos del astro que es la razón de las cosas.
Las entrañas de madre
que me cobijan es el océano abierto al infinito
donde destella el latido de cada anhelo magno;
he contado cada pálpito de ese Amor,
cada uno de esos chispazos
que se meten en toda célula mía.
Tomo la vida,
que viene en oleadas invencibles,
la sorbo, la degusto, no con la boca,
sino con la maraña de raíz sanguínea
que la razón de las cosas
me trae por el vientre.
Pienso... ¿pienso? ¿Cuan útil es pensar?
¡Mi Dios! ¿Cuando se metió esta
mugrosa larva en mi cerebro?
¡La vida no piensa!
Retumbos en la inmensidad,
uno y otro más.
¿Cuántos retumbos más venidos
del centro de la vida?,
todos y vienen sin mesura.
Cuando el cielo se cubre de nubes augurosas de lluvia. |
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15.- LENGUA |
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16.- VIGOR |
Las distancias son cortas cuando se camina,
y siempre un paso es el principio del infinito.
Las regiones más cálidas
suelen estar cerca de una lámpara,
cualquiera que esta seal.
Aquí empieza el primer paso
en dirección de la noche
y de la frialdad.
Las piedras que conocemos de junto a la luz,
no son las mismas entre la oscuridad;
allá las vemos y conversamos con ellas,
aquí somos ciegos y el hielo impera en cada papila gustativa.
Los que podemos llevamos el sol en los bolsillos,
para sembrar estrellas en la oscuridad;
y si nuestros bolsillos van vacíos,
los llenamos en el camino con trozos de hollín/ congelado
para embadurnar las estrellas que aún perduran.
Un coche tirado por leones.
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Lo sé,
tengo los ojos puestos en el infinito
y por allí navego
en una barca con las velas hinchadas.
Lo sé,
soy el polen
y las miríadas mías iluminan los cielos.
Pero debo bajar a la húmeda tierra,
hundirme en ella,
y viajar a la sima de la oscuridad
para contemplar esos destellos del cielo.
Lo sé,
la rueda baja y sube,
de la sima a la cima,
y yo con ella.
No lo olvido.
Un agradable sorbo de sol. Y otro bocado para guardar en una bolsa. |
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17.- TELÉGRAFO |
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18.- MIS OJOS Y OÍDOS |
Era tan simple entonces,
cargar el zurrón,
y correr por el ondulante lomo de la tierra.
Entonces toda frase se escribía
con cuerdas,
con trenzas y con nudos;
cuerdas y trenzas
de diferentes colores,
diferentes largos,
diferentes grosores;
cuerdas anudadas
a diferente distancia.
La gramática de lo perfecto;
fácil y rápido de hacer,
cómodo y útil,
necesario y bonito,
iba en el zurrón.
La palabra usaba la gramática mía
para transportarse;
era yo
la onda electromagnética
que recorría el mundo
en un zurron.
Pero otra gramática quiso perdurar,
antepuso su voz a la mía
sin darse cuenta que mi voz
suena más que nunca
encriptada en la suya.
La rueda gira mientras tenga energía. Vuelve muchas veces al mismo lugar y aún no la comprendemos.
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El mullido lecho me arrulla.
Mi fiera anatomía ha apagado sus propios fuegos;
mis bíceps son la lluvia que descansa en la hoya;
mis pantorrillas son la roca pulverizada de junto al/ mar;
mi corazón es el viento que descansa en la rama/ inmóvil;
mi cerebro el titilar de las estrellas con el sol al medio/ día.
La ruda materia de mis huesos es la del hierro de la/ guerra.
Pero hoy estoy en paz,
soy el hierro de la sangre del cristalino río,
soy el hierro abrazado a la fértil tierra,
soy el hierro allende en el infinito de la memoria.
Soy la idea rondando la pétrea rigidez de la piedra.
Y no me decido por regresar a esta, a la piedra,
porque si lo hago me convertiré en ella,
y mis límites muertos abarcarán el infinito.
Si lo hago, entonces mis remos pisarán la yerba
que jamás volverá a crecer.
La siesta. |
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19.- RESCOLDO |
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20.- PUNTA DEL LÁPIZ |
Ya sin combustible el día se apaga.
El día es una llama
que cualquier brisa puede apagar.
La silueta negra de un árbol
es un carbón que se consume
en ese horizonte.
Y en el piso engramado por el débil fuego
me he sentado junto a un árbol.
Le pido a este coloso de gruesas ramas
que se siente conmigo;
él acepta mi sugerencia.
Intercambiamos poemas,
el me presta sus hojas escritas
sobre amarillentos haces,
y yo le presto las mías.
La lluvia amainada. La tierra aún húmeda.
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Una gota de agua
suena en medio de la lluvia
en su viaje raudo hacia la raíz del fuego.
Tengo los pies descalzos
y hundidos hasta el tobillo
dentro del magma de esta gota líquida.
El rumbo de la gota de agua es el mío,
el caluroso corazón del fuego es nuestra meta y,
mientras tanto,
doy un paseo por una playa de sus mares.
Distancias también hay aquí,
lejanías marcadas por mis pies,
pasos que no hablan de metros recorridos,
pasos que hablan de musas sinápticas.
Pasos míos también hay aquí,
que no hablan de horas transcurridas,
hablan de movimientos con ejes inertes.
La gota de agua
en medio de la lluvia,
es la calurosa alquimia que reduce a polvo
al frágil invierno de la raíz del fuego.
Una nave surcando las olas del cielo.
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21.- GRANO SEMBRADO |
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22.- TAPA |
Oí la voz,
el sésamo saliendo de la lámpara.
El huracán envuelto en un trino
que el ave enterró en el hierro de la savia;
sonaba en la garganta de cada lub dub.
Llamaba la voz
de sirena,
de mujer y ave,
de joven y alada,
de curvilínea y grácil,
melodiosa.
Froté la lámpara. |
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Salían mariposas
de un cubículo
lleno de libros.
Allá adentro,
mis manos
dibujaban con grafito,
sus gaseosas alas,
sus cuerpos de durazno;
y apenas terminarlas
volaban en enjambre.
Un arco iris,
allá afuera,
las llamó
con sus pétalos.
Bebieron del arco iris
para dar color a sus alas,
que ardieron
con el color del crepúsculo
cuyos sueños
huían hacia la noche.
Atisba la inmensidad, a través un agujero de cerradura. |
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23.- DESTELLO |
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24.- AZUL |
Cabalgo una gota de agua,
que flota sobre el fresco aliento
de la primavera.
No lo sabes,
ayer la gota fue un jeroglífico
incrustado en una piedra.
Un poco antes,
la gota,
no era diferente que un dibujo
de una cueva paleolítica.
Mañana,
la gota,
será un árbol
viajando en un fotón
por el espacio.
Yo lo prefiero como lo que es:
un centelleo.
¿Recuerdas esa calle, la de ayer? Hoy iré por esa calle, tambaleándome como un balbuceo.
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Una burbuja
carga un libro dentro de sí.
La música es una ráfaga
que la trae hasta aquí
y la deposita junto a un árbol.
El árbol y yo
entramos en la burbuja
por cualquiera de sus puertas.
El árbol es mi respaldo,
y tomando el libro,
me pongo a leerlo.
La burbuja,
ya desprendida del suelo,
toma vuelo.
Un poco antes, escalando la noche, yo subía por un caminito, de esos, que la constancia hace para llegar hasta la cumbre. |
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25.- MANO |
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26.- PERIÓDICO |
Mi fragua,
de forjador del metal,
ha estado trabajando día y noche
en este tiempo.
No, no soy Vulcano,
pero tengo sus habilidades
porque yo le enseñé el oficio.
He tomado el hierro
de la sangre mía
ya no para hacer una espada,
en cambio sí un tridente.
Con el fuego
de alquimista,
que no es diferente al de mis entrañas,
fundí el metal
hasta darle el color del amanecer.
¡Sí, de oro!
Hablan las manos. Dicen cosas que los árboles en los momentos de sus ensueños afirman. Cuentan sus diálogos, de oído a oído.
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Hay tanto periódico escrito en el estante
de los que solo puedo ver la tapa de algunos.
Son los cuerpos de personas que descansan
en una playa
bajo el sol.
Las calles están ocupadas por el pasado y por el futuro. El presente, ausente. ¿Qué aspecto tiene lo humano? Ayer estuvo ausente, mañana estará ausente.
Una ráfaga de viento está interesada,
hojea con entusiasmo el primer diario
buscando el crucigrama y el sudoku.
Son personas que subiendo
a una alta montaña,
saltan de allí en parapente.
Es la sección de
la página científica.
Las calles son renglones escritos. Son acosadas permanentemente por una feroz pluma llena de tinta. |
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27.- ¡AQUÍ, DENTRO! |
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28.- MANOS |
La mesa mía,
dentro mío,
con mis baratijas.
Tengo lo que tomé de cada día
un poco del sueño
del que me sueña.
Papel utilicé,
tanto,
para hacer dobleces de cada memoria
que mis ojos vieron.
Mis manos hoy descansan
después de los siete días
que usé para crear el mundo.
Por allí iba yo caminando, entre el gentío. De pronto vi una manada de bóvidos. Algo en el ambiente indicaba que los corpulentos astados estaban a punto de iniciar una estampida... de terracota. |
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Las levanto ¡sí!
para tomar las manos de la vida,
entre las mías.
La flor esa que en lo ignoto del mar
ha tomado el color de la vida,
tantas veces he ido por allí
que conozco su aroma,
aquel que nunca es el mismo.
El fondo del mar,
es el fondo de la tierra,
es el fondo del cielo,
es el fondo de los ojos humanos.
Es la magia que saca de allí
a todos los hijos de la vida.
En el patio mío en plena temporada de lluvias, una delicada planta con pétalos de rayos de sol, perfuma las horas. Un pajarillo, erguido sobre una rama de la fresca brisa, trina con todo el amor de la primavera, haciendo un dúo con la inflorescencia. El canto y el aroma buscan la armonía del cerebro y del corazón.
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29.- ESCRITO |
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30.- MANOS |
Mira mi mano,
te la tiendo.
Tienes que saber que es el mismo viento
que mueve los follajes.
Es la misma cauda
de la estrella fugaz.
Mi mano,
la de la salamandra que atiza el fuego,
y te entrega un carbón encendido.
Tómala o déjala,
no hay medios aquí,
solo el hielo.
Suenan los labios. Suenan las manos. Y cada sonido se convierte, en cada oído, en un impulso eléctrico que irá hacia la neurona apropiada.
1. El fuego...
2. Fuego femenino.
3. Fuego masculino.
4. La polaridad femenina del fuego.
5. La polaridad masculina del fuego.
6. El fuego.
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Una flor garabateada en una hoja de cuaderno
que el viento mece.
Inhala su aroma brutal
un olfato que también está dibujado
en otra hoja de papel.
Ambas hojas son del mismo bosque,
en cuyos árboles cuelgan relojes.
Tomo uno de estos relojes en mi mano
que está libre
del bolsillo de los sapos, canicas, y los trompos,
y limpiándolo le doy una mordida.
Grita el fruto con su tic tac de víctima,
no por el mordisco mío,
sino por el de la nube de mariposas
que la devoran.
Pétalos abiertos. Un momento antes los pétalos eran botones florales. Un concurso de pintura.
Páginas escritas. Un momento antes eran páginas blancas. Un concurso de pintura...
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31.- ¡SÍ! |
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32.- EQUILIBRIO |
Puedo tomar de la lluvia
toda la calidez que derrama en
una avecilla cuando dibuja sus trinos en un papel.
No hay otoño para lo perenne
y sus hojas gustan de unas tapas de libro
actualizadas con una sonrisa.
El juguete es un sonido,
que regalado ha llegado
hasta los labios que hablan de dichas siempre.
Alumbra lo desconocido
con su luz negra
todos los caminos,
es la miel que musita las brasas del fogón.
Una mano,
simplemente puede contener en su palma
una gota de música
y dejar fluir otra gota,
y otras.
Las calles suelen dar cobijo a la música y abrir ojos y oídos cuando lo humano abre sus brazos para un abrazo. |
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Tomo tu mano,
aquella de siempre,
la del eterno femenino,
la que tomé en un día
cuando el cielo no era de hoy.
Por allí, por una puerta
abierta guarnecida por un creador de mundos,
salimos caminando.
Lo nuestro no tuvo un inicio,
no tendrá final,
está ligado inherentemente
a los arcanos del origen de la vida.
Milagros salen de tu corazón
la fuerza que genera cada acontecimiento universal
cada suspiro que crea
todos los arcanos que vienen
después del nacimiento de la vida
y es manejada por tus manos.
Tomo tu mano
porque soy el maestro de la vida
y todos los números que rotulan su existencia
vinieron de mí.
Yo entrego la vida
y tú la mantienes.
En la montaña donde los hombres hacían música. Cuando el cielo se cargaba de nubes y los vientos competían con las zampoñas o hacían un dueto impresionante. La música de la serranía es excelente y sus sonidos ancestrales huelen a incienso de otras civilizaciones del tiempo. El atuendo, es una reminiscencia de tiempos idos y que vuelven en cada fiesta rural de zampoña.
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33.- CUERDAS |
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34.- FETAL |
El sol es un arpa,
y tensando sus cuerdas
puedo arrancarle el susurro de las olas,
olas que se estrellan contra la orilla de los mundos.
En esos mares los ejes de las bicicletas
tienen almanaques.
En los cielos las cometas de lo niños
se muerden las colas.
Bajo tierra las lombrices viajan
por agujeros negros.
El vaso que contiene al mar. Los minutos de la clepsidra. Los gorgoritos del ave que rompe el cascaron. El aleteo de la libélula. La lija que redondea la piedra. La erupción de la papila gustativa. El rostro que se desgrana en el espejo. Los fotogramas de la ventana. Migajas de claxon... Etc, etc, etc. |
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El barro de la luna
en mis dedos.
La luz suya
en argamasa,
en mis pies.
Con barro y luz,
hago una mezcla
en una enorme paleta de pintor.
Unto la sombra mía
todavía no humana,
con esa mezcla.
Y llega el momento de nacer...
Una meseta es una mano abierta que da cabida a una chullpa..
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35.- AL OTRO LADO |
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36.- CORAZONADA |
¡Qué lugar!
Donde el río toma fuerza y arrastra toda piedra.
Saltan los goznes de la comodidad
como bisagras roídas por
la linfa del óxido.
¿Quién tomó tantas palabras
para acumularlas unas sobre otras
como abundantes tic tac de manecillas
movidas por un graznido de cuervo?
He visto muchas de esas canicas cuadradas,
esos tictac de manecillas,
y he jugado con ellas,
en un tablero de ajedrez.
En una de las tantas esquinas de una ciudad, esquinas hechas de piedra histórica. Las personas suelen detenerse un momento cuando el semáforo marca lo contrario, pero hay otras personas que, ajenas a las luces permanecen quietas esperando las tantas decisiones puestas durante el día. El sol es inclemente con el tiempo de las personas, empuja a las personas, las arrastra o simplemente permite que ellas puedan coger el reloj de sus intensiones.
El árbol ese, el de la esquina, el semáforo, permanece enhiesto, severo, honesto, abrumador, lento, apurado, inquieto, pensativo, adulador, pesimista, iracundo, pasivo..., en fin tantas otras actitudes muy humanas que caen de sus ramas como hojas secas en medio de la calle.
Las intensiones humanas tiradas al piso y las hojas caídas del árbol de la esquina, simplemente sirven para nutrir el viejo mantillo de decisiones que el pavimento guarda para quién pueda leerlo. |
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La luz en el corazón de la vida
es un retumbo.
Una oleada sonora
que golpea mis interiores
con ráfagas de fuego
venidos del astro que es la razón de las cosas.
Mi mundo
es el océano abierto al infinito
donde destella el latido de cada anhelo magno.
He contado cada pálpito,
cada uno de estos chispazos
que se meten en toda célula mía.
Tomo la vida,
que viene en oleadas invencibles.
Retumbos en la inmensidad,
uno y otro más,
¿cuántos retumbos más venidos
del centro de la vida?,
todos y vienen sin mesura.
Un momento perenne, un instante en que el discípulo escucha y el profesor habla. Cuando el corazón suena como el mismo sol. Cuando todos los ruidos de otros motores son una ilusión.
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Reservados todos los derechos.
Copyright © Raúl Huayna |
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